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Bilogía Love me, pop star

Nos alegra informarte de que nuestra autora Marta Francés ha ganado el premio Rosa Romantica’s a la mejor autora revelación nacional por su bilogía Love me, Pop Star, compuesta por: Controlando a la estrella (Volumen I) y Amando a la estrella (Volumen II).

Para celebrarlo tenemos una oferta en la Web del pack completo en papel a 29,90 euros. (enlace)

Música, famosos, excesos, celos, paparazzi, secretos, anónimos…

Controlando a la estrella

Jennifer Scott es cantante.
Jennifer Scott es una estrella.
A Jennifer Scott le encanta salir de fiesta.
Su representante está cansado de aguantar los escándalos de su tren de vida, de verla ocupando portadas de revistas y portales de internet con fotos de sus fiestas y su descontrol.
Una cláusula de su contrato le da vía libre para fichar a alguien que la controle e impida que siga comportándose así. David Hill entra de lleno en la vida de Jennifer para compartirla las veinticuatro horas del día, pero ella no pretende ponerle las cosas fáciles.
Jennifer es malhablada, caprichosa e impulsiva. David es firme, arrogante y demasiado atractivo. Se atraen, se odian, se desean y querrían matarse… ¿Podrán luchar contra los sentimientos que despiertan el uno en el otro?

Amando a la estrella

Jennifer ha encontrado quien la calme, alguien que sabe cómo tratarla y hacerla feliz, feliz de verdad, como nadie había conseguido nunca. ¿Quién le hubiera dicho que iba a ser David? Aquel que llegó como un extraño, para controlarla, ha resultado ser alguien encantador que la protege, la cuida, la mima y la comprende. Pero durante la fiesta de celebración de su cumpleaños algo salió mal y la distancia es lo que parece haber surgido entre ambos.

Música, famosos, excesos, celos, paparazzi, secretos, anónimos… todavía quedan muchas incógnitas por resolver. ¿Se atreverá David a dar el siguiente paso y amar a la estrella? ​

​Marta Francés

Marta Francés nació en Zaragoza en el año 1982. Es Técnica en Administración y Dirección de Empresas y en la actualidad compagina su trabajo como administrativa con la escritura. Aficionada a la lectura desde muy niña, creció rodeada de libros puesto que sus padres son devoradores de lecturas. La pasión por la romántica surgió hace unos años y poco después comenzó a escribirla, siempre dentro del género contemporáneo, su favorito.

Nota de autora

Querido lector:

Hace ya más de un año de la publicación de la bilogía Love me, pop star. A principios de 2016 Controlando a la estrella consiguió una legión de seguidoras de las andanzas de Jennifer y David que esperaron ansiosas la llegada de Amando a la estrella para descubrir qué iba a suceder con ellos y su especial y rocambolesca historia de amor. Desde entonces han pasado tantas cosas… y de todas ellas me siento igual de orgullosa. Formar parte de la familia Red Apple es un lujo y sé que mi estrella y su canguro no podrían encontrar un mejor hogar.

Esta historia es especial para mí, por eso esta nueva edición de la bilogía significa un paso adelante que me encantaría compartir contigo. Si buscas risas, emoción, sentimientos, pasión, giros inesperados y, sobre todo, muchísimo amor, no puedes dejar de conocer a la cantante Jennifer Scott y su asesor personal, David Hill. Ambos, en compañía del resto del séquito de Jenny, estarán encantados de hacerte pasar un buen rato, de eso no me cabe ninguna duda.

¡Y no olvides la música! Muy importante en esta historia, así que abre Spotify, busca la lista de reproducción de Controlando a la estrella e imagina las situaciones que viven los protagonistas de esta bilogía mientras disfrutas con su banda sonora.

​Mil gracias. Un besazo, estrellas.

Marta

Un fragmento de la novela para abrir boca…

Cuando decidieron marcharse Jenny iba muy borracha. Se colgó del brazo de uno de los chicos de Iggy del que ni siquiera recordaba el nombre, pero sí sabía que estaba muy bueno. David negó con la cabeza al verla, se acercó a ella y la cogió de la muñeca. Jenny se giró a mirarle sin soltar al chico.

—¿Podemos hablar un momento? —preguntó muy serio.

Ella le observó con la mirada desenfocada, pensando en lo increíble que sería echar un polvo con él. Soltó el brazo de su acompañante y asintió con la cabeza. David la llevó hasta el pasillo de los servicios y la puso contra la pared. Se acercó mucho a ella, tanto que su corazón se aceleró por su proximidad.

— ¿No pensarás marcharte con ellos ahora? —preguntó enfadado.

—Claro que sí.

—Ni de coña, Jennifer. Ya has bebido suficiente. Ahora te llevaré a casa y así nos evitaremos que hagas alguna de tus locuras.

—Voy a irme con ellos digas lo que digas, Jack —le desafió poniendo las manos en sus caderas.

—No vas a irte con ellos —respondió él con furia.

—He dicho que sí voy a irme con ellos —repitió elevando el tono de voz.

—Jennifer… —respiró hondo mientras cerraba los ojos y fruncía los labios con fuerza—. No me hagas perder la paciencia.

—Y si no qué, ¿eh? —le desafió de nuevo con chulería—. ¿Qué me harás? ¿Me castigarás sin salir de casa una semana? ¿O sin ver la tele? Porque eso es lo que hacen las canguros.

—Te la estás buscando…

—Uy… —fingió estar asustada—. No sabes el miedo que me das.

Entonces la cogió de los hombros y la empujó contra la pared. Se acercó tanto a su rostro que sus narices se rozaban. Jenny abrió mucho los ojos por el repentino ataque de David, que la miraba lleno de ira.

—Eres una persona insufrible, Jennifer —siseó sin dejar de observarla.

El corazón de Jenny latía a una velocidad pasmosa. El de David no se quedaba atrás.

Dentro de la cabeza de ella una vocecita empezó a decir: “bésale, tírate a su cuello y bésale, te mueres de ganas”. Y no es que simplemente lo dijera, es que lo gritaba. Podía sentir su aliento en la cara, acariciándola, incitándola, llamándola. Las manos de David permanecían en sus hombros, agarrándola y manteniéndola pegada a la pared, con firmeza pero sin fuerza. Imaginó esas manos acariciando su cuerpo. Esos ojos azules ya no reflejaban enfado, le pareció ver algo de deseo en ellos.

—Disculpen…

Rompieron el contacto visual y él se apartó de ella a toda velocidad. Se volvieron hacia la voz para descubrir a una camarera que llevaba una bandeja llena de copas. Se hicieron a un lado para que pudiera pasar. Momento que ambos aprovecharon para respirar y volver a centrarse.

Enlace a la ficha del pack

Enlace a Controlando a la estrella

Enlace a Amando a la estrella

Enlace a la lista de Spotify de la bilogía

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